Miguel Ángel
Desarrolló su labor artística a lo largo de más de setenta años
entre Florencia y Roma, que era donde vivían sus grandes
mecenas,
la familia
Médicis
de Florencia, y los diferentes
papas
romanos.
Primeras obras
Entre los años
1490
y
1492 hizo sus
primeros dibujos, estudios sobre los frescos góticos de
Masaccio
y
Giotto; entre las
primeras esculturas se cree que hizo una copia de una
Cabeza
de fauno, en la actualidad desaparecida.
Los primeros relieves fueron la
Virgen
de la escalera y
La
batalla de los centauros, conservados en la
Casa
Buonarroti de
Florencia,
en los que ya hay una clara definición de su estilo. Se muestra como
el claro heredero del arte florentino de los siglos XIV y XV, a la
vez que establece una vinculación más directa con el
arte
clásico. En el
relieve
de
mármol de
La
batalla de los centauros se inspiró en el libro XII de
Las
Metamorfosis de
Ovidio
y se muestran los cuerpos desnudos en pleno furor del combate,
entrelazados en plena tensión, con una anticipación de los ritmos
serpenteantes tan empleados por Miguel Ángel en sus grupos
escultóricos.
[34]
Ascanio
Condivi, en su biografía sobre el artista, refirió haberle oído
decir:
Familia
Nació el 6 de marzo de 1475, en Caprese, una villa de la
Toscana
cerca de
Arezzo.
[7]
Fue el segundo de cinco hijos varones de Ludovico di Leonardo
Buonarroti di Simone y de Francesca di Neri del Miniato di Siena.
[8]
Su madre murió en 1481, cuando Miguel Ángel contaba seis años. La
familia Buonarroti Simone vivía en Florencia desde hacía más de
trescientos años y habían pertenecido al partido de los
güelfos;
muchos de ellos habían ocupado cargos públicos. La decadencia
económica empezó con el abuelo del artista, y su padre, que había
fracasado en el intento de mantener la posición social de la
familia, vivía de trabajos gubernamentales ocasionales,
[2]
como el de corregidor de Caprese en la época que nació Miguel
Ángel. Regresaron a Florencia, donde vivían de unas pequeñas
rentas procedentes de una cantera de mármol y una pequeña finca que
tenían en
Settignano,
[9]
pueblo donde Miguel Ángel había vivido durante la larga enfermedad
y muerte de su madre; allí quedó al cuidado de la familia de un
picapedrero.
[8]
El padre le hizo estudiar gramática en
Florencia
con el maestro Francesco da Urbino. Miguel Ángel quería ser
artista, y cuando comunicó a su padre que deseaba seguir el camino
del arte, tuvieron muchas discusiones, ya que en aquella época era
un oficio poco reconocido. Ludovico di Leonardo consideraba que aquel
trabajo no era digno del prestigio de su linaje. Gracias a su firme
decisión, y a pesar de su juventud, consiguió convencerlo para que
le dejara seguir su gran inclinación artística, que, según Miguel
Ángel, le venía ya de la nodriza que había tenido, la mujer de un
picapedrero. De ella comentaba: «Juntamente con la leche de mi
nodriza mamé también las escarpas y los martillos con los cuales
después he esculpido mis figuras».
[1
Retrato de
Lorenzo
el Magnífico, primer mecenas de Miguel Ángel, por
Vasari.
Tras la muerte de Lorenzo el Magnífico, en
1492,
Miguel Ángel huyó de
Florencia
y pasó por
Venecia,
instalándose después en
Bolonia.
Allí esculpió diversas obras bajo la influencia de la labor de
Jacopo
della Quercia. Pero en el año 1496 decidió partir hacia Roma,
ciudad que había de verle triunfar. Allí inició una década de
gran intensidad artística, después de la cual, con treinta años,
fue acreditado como un artista de primera línea. A los veintitrés
años talló la
Piedad
del Vaticano, después del
Bacus
del
Bargello
(
1496),
[17]
y posteriormente realizó el
Tondo
Pitti. De la misma época es el cartón de
La
batalla de Cascina, actualmente perdido, pintado para la
Señoría
de Florencia, y el
David,
obra cumbre de la escultura, de una gran complejidad por la escasa
anchura de la pieza de mármol, que fue colocado delante del
palacio
del Ayuntamiento de Florencia y se convirtió en la expresión de
los supremos ideales cívicos del .
[Renacimiento